En Latinoamérica hay una gran diferencia entre países a la hora de pagar impuestos tras recibir un premio. De hecho, hay países como Chile donde no se tributa absolutamente nada y hay países como Argentina, donde no solo se paga hasta un 15% de tus ganancias a modo de impuestos, sino que también es obligatorio pagar otro 15% en los depósitos.

Una de las grandes injusticias en la actualidad es que dos personas hagan el mismo trabajo y ganen diferente. Pues esto es lo que ocurre con las ganancias de los juegos online en Latinoamérica, debido a las diferencias regulatorias que existen entre los diferentes países.
Hoy en día, un chileno que gane 1.000 USD se quedará con todo lo ganado, mientras que un brasileño con el mismo premio en un casino online se quedará únicamente con 820 USD. Es decir, le deberá dar al estado el 18% de lo ganado. Y es que, como dijo Benjamin Franklin, ‘en este mundo nada es seguro, excepto la muerte y los impuestos’…Salvo que seas chileno y ganes en el casino online.
Pero esto va a cambiar. Es inminente el cambio regulatorio en Chile, el país que menos trabas pone a los casinos y que, además, no grava ninguna ganancia al jugador. Así lo afirma Carlos Baeza, representante en Chile de las marcas Betsson, Betano, Coolbet, Latamwin y BetWarrior: “Estamos poniendo nuestro esfuerzo y recursos para que Chile tenga una regulación online de clase mundial”.
Pero no solo Chile va a hacia el camino de mayor regulación y por tanto más carga impositiva. Otros países como Brasil ya están debatiendo subir impuestos a los propios casinos online. De hecho, la Cámara de Diputados aprobó con urgencia el Proyecto de Ley N.º 314/2025, lo que significa que el texto puede ser votado directamente en el Pleno en cualquier momento.
Y este Proyecto de ley habla claramente de aumentar el impuesto sobre los ingresos brutos , habiendo ya una Medida Provisional aprobada para que el porcentaje suba del 12% al 18%. Es decir, no hay vuelta atrás.
Para más inri, hay países como Argentina que gravan no solo las ganancias, sino también los depósitos. En función de si el casino es local o internacional, Argentina hace una quita que va desde el 2,5% al 15% al hacer un depósito en el casino. Sí, se han dado casos de jugadores que han depositado 100 USD y en la cuenta del casino solo han aparecido 85 USD.
Pero todo esto, ¿cómo influye realmente a los jugadores? Vamos a bajar a la realidad y vamos a contar lo que ocurre de verdad cuando se ganan 1.000 USD en un casino online en función del país en el que se esté. Y como hay países que el porcentaje cambia en función de la procedencia del casino, haremos una estimación media:

Porque la popularización de los casinos online en toda Latinoamérica ha puesto otra vez sobre la mesa la eterna lucha entre la recaudación de impuestos y la atracción de negocios que todos los países han discutido durante muchísimos años. Con el agravante de que estamos en 2025 y que gracias a internet ya no es necesario estar físicamente en un sitio para hacer negocios allí.
Esto último es lo que realmente preocupa a todos los gobiernos. Antes era muy fácil imponer impuestos si querías recaudar y difícil para las personas y las empresas eludirlos debido a la dificultad para moverse físicamente y a que el comercio se hacía de manera presencial. Y también era muy sencillo hacer exenciones de impuestos que atrajeran a empresas que luego vendían en territorio nacional, beneficiando al país del riego de dinero que esto implicaba.
Pero ya no es así. Internet ha eliminado las dificultades que antes había para moverse, tanto físicamente como para hacer negocios. Ahora es posible que una tienda venda desde cualquier parte del mundo y que una persona compre desde cualquier parte del mundo. Por eso el marco mental de los que deciden ha tenido que cambiar totalmente.
Además, año a año la población conectada a internet en toda Latinoamérica ha ido aumentando hasta los 450 millones de personas en 2025, lo que ha traído también un crecimiento del número de cuentas de casino y casas de apuestas realmente impresionante debido, sobre todo, al esfuerzo realizado por la mayoría de operadores a la hora de tener presencia prácticamente en todos los medios de comunicación.
Por eso la gran mayoría de países ha optado por la regulación (9 de los 20 países latinoamericanos ya la tienen o están trabajando en ella). Y si tenemos en cuenta que en 2020 solo Colombia contaba con una ley específica de juego online, el cambio ha sido enorme en solo cinco años.
Porque hay que tener en cuenta que en el mundo del juego online existen alternativas fácilmente accesibles que no se encuentran al alcance de los Estados. Son los casinos no regulados, ilegales en algunos países, que no declaran absolutamente nada, ni los depósitos ni las ganancias.
Obviamente, esto hace que muchos jugadores se decanten por estos casinos sin licencia y no regulados, dejando sin protección legal al propio jugador, ya que este tipo de casinos solo rinden cuentas en los países donde están instalados, con el peligro de que el jugador pierda todo su dinero. Y a la vez, se perjudica al casino que sí opera legalmente.
A todo esto hay que añadir el problema de la recaudación para los Estados. Un problema real y medido. No en vano, en Brasil la Asociación Nacional de Juegos y Loterías (ANJL) estimó que un cambio impositivo como el que se pretende realizar que incentive la clandestinidad impedirá la recaudación de unos 503 millones de dólares. Ejemplo perfecto de lo que puede ocurrir en otros países.
Lo que más llama la atención es ver este mapa de calor y darse cuenta de que, en función de dónde resida el jugador, este ganará más o menos realizando las mismas operaciones. Puede resultar injusto a ojos de muchos que un premio conseguido mediante la inversión privada del usuario tenga que ser compartido con el Estado en mayor o menor medida dependiendo de donde se encuentre.
Impacta, sí. Pero el problema de fondo tiene que ver con el modelo económico que quiere cada país. Es evidente que los impuestos son necesarios para que un país funcione correctamente al ofrecer unos servicios públicos de calidad que permitan vivir en condiciones dignas.
Sin embargo, en Latinoamérica hay un gran obstáculo para implementar la idea de que los impuestos son positivos al contribuir al bien común. Es la corrupción. Pocos países escapan de ella, ya sea real o percibida por los ciudadanos. No puedes pedir un esfuerzo mayor a los ciudadanos cuando estos creen que la mayoría del dinero es robado por los políticos.
Esto hace que el debate esté contaminado desde el principio y que los gobiernos actúen en función de motivos populistas más que de planificación económica. ¿Son los países que apenas tienen impuestos realmente partidarios de ofrecer un entorno barato al casino o solo quieren que sus ciudadanos estén contentos al quedarse con todos los premios y que les vuelvan a votar? Y en el lado contrario. ¿Realmente los países quieren ofrecer un entorno seguro y regulado donde no haya dinero negro o solo quieren recaudar más para que los políticos se llenen el bolsillo?
Le informamos que este sitio web utiliza cookies. Para dar su consentimiento, haga clic en el botón “Aceptar“ o continúe navegando. Para conocer más sobre nuestra política de privacidad, haga clic aquí.
Comentarios